jueves, 10 de noviembre de 2016

Incentivos para las bibliotecas escolares





La literatura y el énfasis en la cultura general comprenden un estadio muy importante del desarrollo de la comunidad, debido a que forman parte del proceso de aprendizaje del individuo, tanto si éste está escolarizado como si no.
En ese aspecto, la biblioteca escolar de la comunidad dominicana representa un punto inerte en el desarrollo educativo de la misma, esto debido a que, a pesar de su existencia, no existen incentivos que lleven a los niños, niñas y jóvenes a adentrarse en la lectura.
Para zanjar esta situación, antes de idear estrategias de incentivo a la lectura, es necesario analizar y definir las características socioculturales de la comunidad, además de las necesidades esenciales que la identifican en el marco del aprendizaje escolar y comunitario. Es decir, debemos conocer cuáles son los puntos débiles del aprendizaje en nuestras escuelas y el nivel de cultura literaria de nuestros estudiantes, para así poder idear y diseñar estrategias en las bibliotecas escolares que rindan frutos notables en el desarrollo educativo, y de la comunidad en general.
Tomando como marco la comunidad estudiantil en general, podemos establecer los siguientes principios que permitan un avance significativo en lo que se refiere a las bibliotecas escolares como herramientas de desarrollo en el proceso educativo:
v  Las bibliotecas escolares deben cumplir al propósito común del centro en cuanto a la educación, es decir, servir como base de apoyo a los procesos de enseñanza del centro mediante materiales didácticos que guarden estrecha relación con las áreas curriculares y sus contenidos fundamentales.
v  Dichas bibliotecas deben presentar un incentivo extra que llame la atención de los estudiantes, las cuales pueden referirse a elementos adicionales a la literatura, tales como: juegos de mesa, un espacio para manualidades, exposición de pequeñas obras artísticas originadas en el centro, etc.

v  Deben diseñarse actividades en las bibliotecas escolares que despierten el interés de los estudiantes y otros niños y jóvenes fuera de las escuelas, tales como torneos de ajedrez, actividades de manualidades, exposiciones artísticas y charlas en el área de las bibliotecas. Estas actividades servirían para hacer notable el espacio bibliotecario dentro del centro y que no pase desapercibido.

v  Por otro lado, los libros de las bibliotecas escolares deben estar acordes con el perfil cultural de la población escolar, de manera que un mayor número de estudiantes pueda encontrar títulos que despierten su interés hacia la lectura.

v  Deben existir métodos y estrategias que regulen el uso de los libros escolares dentro y fuera del centro de modo que no existan irregularidades dentro de las funciones  que realizan las bibliotecas para el desarrollo de la educación.




Como estrategia directa del centro educativo, es importante contar con un grupo o club literario compuesto por estudiantes que sirvan de motivadores a otros que se sumen al movimiento.

A través del uso de los nuevos recursos digitales, tales como las redes sociales, es posible incentivar a la población joven hacia la lectura, mediante grupos de lectores que compartan sus experiencias y aficiones literarias, creando así una verdadera comunidad de lectores.

Es importante recordar que, aunque las bibliotecas escolares estén enmarcadas en el ámbito de la escuela, pueden realizar una gran labor de desarrollo cultural a favor de toda la comunidad, a través de la inclusión de miembros ajenos a loss centros educativos que puedan aportar al desarrollo de los mismos, a la vez que se benefician de sus facilitades culturales y educativas..

Estos aspectos expuestos anteriormente han de ser tomados en cuenta para el desarrollo de una sociedad culturizada, tanto en los centros educativos como fuera de ellos. Muchos centros escolares cuentan con una biblioteca con excelentes recursos, pero aún se requiere la aplicación de principios como los anteriores para que los jóvenes se sientan atraídos hacia la lectura y el enriquecimiento cultural y de aprendizaje que esto supone.
En conclusión, no se trata sólo de tener una biblioteca escolar, sino que la misma se oriente hacia objetivos específicos a favor del desarrollo social y que existan incentivos para que la bibliotecas no sean mero e
spacios llenos de libros pero sin lectores que los lean.
Tomado de Elisa Karina Hernández

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