La literatura y el
énfasis en la cultura general comprenden un estadio muy importante del
desarrollo de la comunidad, debido a que forman parte del proceso de aprendizaje
del individuo, tanto si éste está escolarizado como si no.
En ese aspecto, la
biblioteca escolar de la comunidad dominicana representa un punto inerte en el desarrollo
educativo de la misma, esto debido a que, a pesar de su existencia, no existen
incentivos que lleven a los niños, niñas y jóvenes a adentrarse en la lectura.
Para zanjar esta
situación, antes de idear estrategias de incentivo a la lectura, es necesario
analizar y definir las características socioculturales de la comunidad, además
de las necesidades esenciales que la identifican en el marco del aprendizaje
escolar y comunitario. Es decir, debemos conocer cuáles son los puntos débiles
del aprendizaje en nuestras escuelas y el nivel de cultura literaria de
nuestros estudiantes, para así poder idear y diseñar estrategias en las bibliotecas
escolares que rindan frutos notables en el desarrollo educativo, y de la
comunidad en general.
Tomando como marco
la comunidad estudiantil en general, podemos establecer los siguientes
principios que permitan un avance significativo en lo que se refiere a las
bibliotecas escolares como herramientas de desarrollo en el proceso educativo:
v
Las bibliotecas escolares deben cumplir al
propósito común del centro en cuanto a la educación, es decir, servir como base
de apoyo a los procesos de enseñanza del centro mediante materiales didácticos
que guarden estrecha relación con las áreas curriculares y sus contenidos
fundamentales.
v
Dichas bibliotecas deben presentar un incentivo
extra que llame la atención de los estudiantes, las cuales pueden referirse a
elementos adicionales a la literatura, tales como: juegos de mesa, un espacio
para manualidades, exposición de pequeñas obras artísticas originadas en el
centro, etc.
v
Deben diseñarse actividades en las bibliotecas
escolares que despierten el interés de los estudiantes y otros niños y jóvenes
fuera de las escuelas, tales como torneos de ajedrez, actividades de
manualidades, exposiciones artísticas y charlas en el área de las bibliotecas.
Estas actividades servirían para hacer notable el espacio bibliotecario dentro
del centro y que no pase desapercibido.
v
Por otro lado, los libros de las bibliotecas
escolares deben estar acordes con el perfil cultural de la población escolar,
de manera que un mayor número de estudiantes pueda encontrar títulos que
despierten su interés hacia la lectura.
v
Deben existir métodos y estrategias que regulen
el uso de los libros escolares dentro y fuera del centro de modo que no existan
irregularidades dentro de las funciones
que realizan las bibliotecas para el desarrollo de la educación.
Como estrategia directa del centro
educativo, es importante contar con un grupo o club literario compuesto por
estudiantes que sirvan de motivadores a otros que se sumen al movimiento.
A través del uso de los nuevos
recursos digitales, tales como las redes sociales, es posible incentivar a la
población joven hacia la lectura, mediante grupos de lectores que compartan sus
experiencias y aficiones literarias, creando así una verdadera comunidad de
lectores.
Es importante recordar que, aunque
las bibliotecas escolares estén enmarcadas en el ámbito de la escuela, pueden
realizar una gran labor de desarrollo cultural a favor de toda la comunidad, a través de la inclusión de miembros ajenos a loss centros educativos que puedan aportar al desarrollo de los mismos, a la vez que se benefician de sus facilitades culturales y educativas..
Estos aspectos expuestos
anteriormente han de ser tomados en cuenta para el desarrollo de una sociedad culturizada,
tanto en los centros educativos como fuera de ellos. Muchos centros escolares cuentan con una
biblioteca con excelentes recursos, pero aún se requiere la aplicación de
principios como los anteriores para que los jóvenes se sientan atraídos hacia
la lectura y el enriquecimiento cultural y de aprendizaje que esto supone.
En conclusión, no se trata sólo de
tener una biblioteca escolar, sino que la misma se oriente hacia objetivos
específicos a favor del desarrollo social y que existan incentivos para que la
bibliotecas no sean mero e
spacios llenos de libros pero sin lectores que los
lean.
Tomado de Elisa Karina Hernández

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