By: Ismael Contreras Michel, ©
2016
Quizás muchas personas se consideran a sí mismas como
lectores por el simple hecho de haber leído algunos libros en su vida. Se
determina que un lector es aquel que lee, sin importar cómo, qué o por qué lee.
Sin embargo, nos surge una pregunta en ese sentido: ¿todo el
que lee puede considerarse como lector? Y de no ser así, ¿qué requiere aquel
que lee para ser considerado como un verdadero lector?
Bien, veamos a qué tipos de personas podemos considerar como
lectores, y para eso, veamos las cuatro motivaciones principales que llevan a
alguien a leer:
1.
La
Necesidad: Muchas personas leen, no por iniciativa propia, sino para suplir
una necesidad, mayormente académica, que requiere la lectura del algún libro o
texto determinado. Estas personas sólo leen aquello que necesitan leer, y sólo
hasta donde dicha lectura suplas sus necesidades inmediatas. Es lo que sucede
con los estudiantes que sólo han leído las obras literarias que les son
asignadas en clases o los libros de consultas para sus estudios.
2.
La
Sed de Conocimientos: Esto es un verdadero aliciente, pues el deseo de
aprender, la sed de conocimientos y esa insaciable curiosidad de saber más y
más es lo que ha llevado a muchas personas de ser meros lectores pasivos a ser
verdaderos bibliófilos activos. Es esta, quizás, una de las mayores
motivaciones que lleva a una persona a convertirse en un lector asiduo.
3.
La
Apatía: En este sentido, algunas personas recurren a los libros como forma
de escapar del mundo, de apartarse del aburrimiento o para aislarse de los
demás. Esta motivación suele presentarse en personas que disfrutan la soledad y
poseen altas dotes imaginativas, lo que le permite sentirse dentro de las
historias que leen y con la compañía que de veras desean.
4.
La
Pasión: Podemos definirla como bibliofilia, o pasión por los libros. Suele
ser la característica que más define a los verdaderos lectores. La pasión por
la lectura es lo que lleva a la personas a amar y valorar los libros en un
grado que resulta incomprensible para los legos de la lectura. Es la pasión la
línea que divide al que lee del verdadero lector.
Para ser un verdadero lector, se requiere unir las
motivaciones, de manera que la lectura siempre sea nuestra más agradable
actividad. Así, el lector es aquel que lee porque su alma se lo pide, porque
siente la necesidad de leer, porque al leer siente que suple esa necesidad que
ninguna otra cosa puede llenar; el lector busca en cada línea que lee algo
nuevo que aprender, busca luz allí donde los demás sólo encuentran tinieblas,
es aquel que saca una enseñanza de la lectura más insignificante y la hace
aplicable a su vida; además, el lector considera a los libros, tanto físicos
como digitales, como un escape de la realidad, como la salida del túnel de la
monotonía y el aburrimiento, como una oportunidad para vivir otra realidad, más
agradable y deseable que la suya.
Por último, el verdadero lector es aquel que lee con pasión,
el que lee, más que por el simple hecho de leer, para formar parte de las
historias que lee, para disfrutarlas, para buscarles sentido, para vivirlas. El
verdadero lector se siente unido a cada personaje de los libros que lee, se
siente dueño de cada concepto, se cree compañero del autor del libro y comparte
con él la emoción de lo que significa aquella historia.
Un lector no es el que lee por modas, ni para quedar bien
ante los demás. A un verdadero lector no le importa leer algo que los demás no
hayan leído, no le importa parecer anticuado por lo que lee. Un lector lee
porque esa es su pasión, porque en la lectura encuentra deleite, pero no sólo
en la lectura de determino género, no sólo en la lectura de cierta época o
país. Un autor se siente atraído por la literatura, considerándola como una
arte, y aborrece todo aquello que profana al arte, todo intento de aprovecharse
de la literatura con fines lucrativos. Porque un buen lector sabe que el que
escribe sin amor a lo que escribe, sólo por llegar a la fama y cumplir con la
moda, el tal no es un escritor, sino que es un asesino de las letras.

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