© Ismael Contreras
Al sonido de tu mirada,
Que se arrastra por el piso,
Mi alma queda embrujada,
Presa de un gran hechizo.
Y tu mirada que nada decía,
Tu mirada que mi ser abrazaba,
Me hace creer que un día fuiste mía,
Que tu amor llenaba mi alma.
Me envuelve el profundo silencio,
Que ensordece al alma mía,
Pues mientras más te pierdo más te
pienso,
Y sufro porque no eres mía.
Y lloro, como llora un niño,
Lloro como nunca había llorado,
Porque me hace falta tu cariño
Y tenerte aquí a mi lado.
Mientras el cielo destila su luz,
Mientras las nubes coronan la vida,
Pienso que si no estás tú,
No hay nada que me dé alegría.
Y sufro, como sufren las flores,
Como lloran en invierno,
Porque sé que por más que llore,
Este sufrimiento será eterno.
Y tú, amada mía,
Que lees mis tristes versos,
Sé que sufres igual agonía,
Que tu llanto es igual de inmenso.
Al silencio de tu mirada,
Mientras el cielo llora en un suspiro,
El dolor desgarra mi alma,
Porque has muerto, te he perdido.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario
Agregar comentario