Se desliza una sombra,
Silenciosa, sagaz, ominosa.
Una voz que me nombra
Con el susurro de una diosa.
Silenciosa, sagaz, ominosa.
Una voz que me nombra
Con el susurro de una diosa.
Suave, acaricia mi piel,
Recorre mi alma y mi cuerpo.
Con olor a rosa y clavel,
Capaz de dar vida a lo muerto.
Recorre mi alma y mi cuerpo.
Con olor a rosa y clavel,
Capaz de dar vida a lo muerto.
De pie junto a la ventana,
Con la vista en la lejanía,
Contemplo mi mañana,
Mi futuro sin alegría.
Con la vista en la lejanía,
Contemplo mi mañana,
Mi futuro sin alegría.
Fiel mensajera de los dioses,
La voz que susurra a mis oídos
De mil mundos que no conoce
Mi corazón que vive cautivo.
La voz que susurra a mis oídos
De mil mundos que no conoce
Mi corazón que vive cautivo.
Me cuenta de valles y montañas,
Me habla de lagos y ríos;
Me habla de lagos y ríos;
Y contemplo desde mi ventana
El futuro que me parece sombrío.
El futuro que me parece sombrío.
Y, así, envuelto de melancolía,
Siento tristeza en mi alma,
Pues sé que si no serás mía
Mi futuro no vale nada.
Siento tristeza en mi alma,
Pues sé que si no serás mía
Mi futuro no vale nada.

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